Son las doce menos cuarto de la mañana de este domingo catorce de Agosto, que ha amanecido nublado y que a estas horas nos devuelve la visión de la lluvia después de unos días de sol que habíamos disfrutado. Un poco de lluvia nunca viene mal dicen los entendidos, pero que llegue justo el Día de los Fuegos. No sé a estas horas cómo se las estarán arreglando para montarlo todo sin que se moje la pólvora.
Ayer con el día que hacía, subimos a Quintes a comer. También lo hicieron mis padres, así que fue una comida agradable y tranquila, aunque yo me encontraba todavía muy cansado de la noche anterior. Así que como no podía ser de otro modo, después de la comida cayó una buena siesta. Luego todavía hubo tiempo para respirar aire fresco protegido del sol por un entoldado que hemos montado afuera. Me permití también el capricho de un pequeño helado, uno de esos mini que lo comes con una muela.
No hubo lugar a la duda en lo referente a si ir o no ir al partido de El Molinón. Cuando llegamos a casa y cenamos, lo cierto es que para movernos del sofá hubiera hecho falta una grúa. Así que vimos el partido en casa y tal como me imaginaba el Genoa, un equipo del montón de la liga italiana, mostró sobre todo en la primera parte las carencias de este Sporting, que con tonterías como la de camiseta de marras, ha hecho a la afición olvidarse de lo realmente importante: seguimos sin un lateral derecho, sin un organizador y sobre todo, sin un delantero centro. Ayer el Genoa demostró cómo con dos delanteros apañaditos puedes hacer mucho daño. Lo que cambiaría nuestro equipo con uno solo de ellos. Y seguro que nadie los conocía siquiera. Lo que pasa es que hay que moverse y buscar. Desde una sidrería tomando cacharros un Director Deportivo difícilmente puede encontrar nada.
En fin, dejando el fútbol a un lado, que como siga adelante lo de la huelga, ya vamos a hablar de ello bastante, hoy con este día de lluvia no sé qué haremos respecto a ir a ver los fuegos o verlos desde casa, que aunque os parezca increíble, se ven bastante bien. No obstante mis tíos que viven en Fomento me han invitado a verlos desde su casa. Veremos. Me da un poco de pereza y si encima el día está feo, es casi seguro que se verán muy mal desde cualquier ubicación. ¡Qué pena! Dinero tirado y decepción entre los miles de asistentes.
Y ahora nada, a ver las carreras de motos hasta la hora de comer. Luego siesta para estar fresquito por si al final nos animamos a salir por la noche. Y si no, horas de sueño para el cuerpo, que son tan importantes como el agua para el riñón. Además mañana tengo que estar descansado, que aunque sea fiesta me toca pasar por el hospital. Una faena, pero bueno, al final vas mañana y no tienes que ir el martes. Un día por otro.
Un fuerte abrazo a todos... "y mañana más".
domingo, 14 de agosto de 2011
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario