Son las cuatro y cuarto de este sábado treinta y uno de diciembre, último día del año. Despedimos así un 2011 que en lo económico ha venido marcado por la crisis, mientras que en lo personal, en mi caso, han sido 365 días en los que ha habido como en Botica, un poco de todo. Sin embargo, el balance, al igual que realizaba hace ahora un año, no puede dejar de ser positivo, puesto que seguimos avanzando en nuestro objetivo, y por otra parte, puedo decir con orgullo que he contado para ello con todo vuestro apoyo que me ha ayudado de forma incansable cada una de las veces en las que tal vez no tuviera todas las ganas del mundo de escribir nada. Nunca serán suficiente los agradecimientos que pueda mostraros por haber sido tan protagonistas como yo de este blog, con vuestros mensajes, o simplemente con vuestra presencia. Llega la hora esta noche de dar la bienvenida a un 2012 en el que todos tenemos la esperanza que nuestros deseos más sinceros se cumplan. Si me lo permitís, os doy un consejo: no os hagáis –no nos hagamos- los típicos buenos propósitos de cada año por estas fechas. Buscad –busquemos- algo más original y que por supuesto vayáis –vayamos- a cumplir. Lo de dejar de fumar, ir al gimnasio, ponerse a dieta, etc., etc., no suele ir más allá de Reyes, y eso, siendo generosos.
Como música de fondo, para un día tan señalado como es este, he elegido algo un poco peculiar: un recopilatorio de canciones navideñas pasadas por el tamiz de conocidos DJs, de modo que parece que estuviera en una discoteca de Ibiza, con un gorro de Papá Noel en la cabeza mientras bailo I Wanna Wish You A Merry Christmas… La idea para esta noche, si no hay cambios ni imprevistos, es salir después de la cena a un local cercano, por el Barrio La Arena, a tomar por lo menos una copa –ya sabéis que en mi caso llamo copa a una cerveza sin o todo lo más, a un combinado de lima limón o similar-. De todos modos el brindis con champagne a las doce no me lo quita nadie, aunque sea un sorbito. Lo de las uvas como el año pasado me lo pensaré, pero es probable que tampoco las tome en esta ocasión. En ese sentido no soy en absoluto supersticioso.
Del día de ayer lo más destacado fue la consulta que tenía en Oviedo donde los resultados que me dieron de la analítica indican que sin haber una notable mejoría en los parámetros sanguíneos, al menos no han seguido con la tendencia a la baja, lo que nunca me canso de repetir, ya es algo de lo que alegrarse. Por una parte las plaquetas han repuntado, aunque mínimamente, mientras que la hemoglobina se mantiene estable. Lo que han subido en mayor medida son las defensas, de modo que vamos a volver a espaciar las inyecciones a una cada setenta y dos horas en lugar de las cuarenta y ocho que era como estaba ahora. No está mal justo ahora que no dejo de ver más gente cargada con virus y catarros que los Reyes con regalos. Me refiero a los Reyes Magos, claro; que los otros, los de aquí, lo que están es cargados de carbón para alguno de sus “niños” que les han salido un poco ranas.
De otra manera, el citomegalovirus sigue inactivo, lo que no deja de ser también una buena noticia que me permitirá probablemente recuperarme en mayor medida al haber abandonado la medicación específica contra el virus. Por lo que se refiere a los niveles de creatinina también parecen acomodados en un valor, que si bien está por encima de lo que sería ideal, habida cuenta de todo lo que tomo no es para preocuparse.
Respecto a mi consulta sobre los dolores de espalda y la conveniencia o no de realizar una radiografía para determinar si efectivamente hay indicios de osteoporosis, la hematóloga lo ha desestimado dado que por una parte no quiere radiarme más y por otro, aunque no hubiera osteoporosis ahora mismo, como medida preventiva, la ingesta de calcio puede ayudarme a retrasarla puesto que es más que probable que con el tiempo acabara por aparecer en cualquier caso.
En cuanto a las molestias de estómago un poco más de lo mismo: mientras no empeore no le daremos importancia. De nuevo la explicación radica en todas las pastillas que tomo y todos los tratamientos recibidos, por lo que según ellos, y según sus propias palabras, lo extraño sería que no tuviera ningún tipo de molestia.
Finalmente hemos aprovechado para fijar ya el escáner con el que determinaremos en qué grado ha sido efectiva la radioterapia a la hora de eliminar la proliferación de linfocitos que me había surgido en el ganglio. Será a mediados del mes que viene, concretamente el próximo diecisiete de enero. De todas maneras sí es cierto que por lo menos al tacto, diría que ha mejorado.
Ahora no me queda más que aprovechar estos días para descansar hasta la próxima cita que tengo programada para el día de la Cabalgata de Reyes. De nuevo repetiré analítica y consulta. A ver si los Reyes me traen un regalo en forma de sobredosis de plaquetas, por ejemplo.
He querido dejar para el final de este post del blog un anuncio que estoy seguro que entenderéis. Y es que como se suele decir, año nuevo, vida nueva, y en este caso, he decidido que después de tantos posts día tras día, voy a darme una pequeña licencia, de modo que a partir de hoy, publicaré únicamente los días en los que haya alguna incidencia digna de mencionar. Creo que el blog comenzaba a ser algo repetitivo y a fin de cuentas, en lo importante os prometo que seguiréis estando al día. Así que si no hay novedades –que confío que no las haya-, la próxima publicación, tal vez con nuevo nombre también, será el próximo día 6 de Enero, Día de Reyes. Por supuesto eso no quita para que siga como siempre contestando gustosamente a vuestros emails o llamadas –éstas cuando no sean en horario de siesta, ya sabéis…-. Lo que me sobra es tiempo para responder a todo el cariño que me habéis profesado durante estos últimos 365 días. Sin él no estaría ahora escribiéndoos estas líneas.
Os deseo de nuevo de corazón lo mejor para este 2012 y un millón de gracias ya de antemano porque sé que seguiréis ahí. Un fuerte abrazo… “y mañana más…”, y mejor, mucho mejor.